¿Qué nos quita el sueño? A principios de la década de los 40 corría el rumor en EE.UU. de que un tal Alphonce Herpin no había dormido nunca. Atraídos por la historia los primeros médicos se desplazaron hasta Trenton, en Nueva Jersey, y encontraron a Alphonce solo, en su casa construida con cartón, en la que no había camas. Él les contó que tan sólo le bastaba sentarse en una mecedora a descansar un rato antes de volver al trabajo. Era albañil. Aquella historia era cinentíficamente imposible, así que Alphonce empezó a recibir la visita de numerosos médicos que durante meses se turnaron para comprobar si era cierto que aquel hombre no necesitaba dormir. Un tiempo después descubrieron que no mentía, así que la historia volvió a correr de nuevo por todo el país, pero esta vez sirvió para llevar hasta la casa de Alphonce a cientos de turistas que querían ver al hombre que no dormía. Aquello supuso un respiro para la pequeña economía de Trenton. Los vecinos hicieron su agosto alquilando albergues, abriendo fondas y tabernas, guiando a los visitantes y vendiendo souvenirs, que incluían frasquitos de la tierra de ese poblado. Todo el mundo obtuvo beneficios, algo a lo que Alphonce no puso reparos, ya que durante ese tiempo él dejó de estar solo y fue tratado de una forma muy especial. Murió en 1947 a la edad de 94 años. Cerró los ojos y se durmió. Quizá ya se había terminado lo que le quitaba el sueño a Alphonce.