Hoy, en una cafetería, he visto a una chica a la que sus amigos tiraban de las orejas por ser su cumpleaños. La oreja siempre ha sido objeto de numerosos simbolismos en las civilizaciones orientales y africanas, representando desde la inteligencia cósmica del mito hindú, hasta la sexualidad para algunas tribus de Malí, pasando por los chinos, quienes creen que las orejas largas son signo de sabiduría e inmortalidad (cuenta la leyenda que las del sabio Lao-Tse, fundador del taoísmo, medían 17 centímetros). Es de aquí, posiblemente, de donde hemos heredado nuestra costumbre. Atendiendo a esto, con los tirones de oreja los amigos de la chica de la cafetería estaban mostrando su deseo de que tuviera una larga vida llena de sabiduría. Aunque también podían estar comprobando su capacidad sexual.