Anoche, junto a un semáforo, pude oír una curiosa conversación que giraba en torno a un verbo: Un conductor le gritaba a otro “que te follen” y el otro le respondía al primero “que te follen a ti”. El verbo follar procede de la palabra latina follicare (soplar), que a su vez viene de follis (fuelle). En su origen follar significó jugar o recrearse, aunque ahora los conductores lo utilicen para soplarse los unos a los otros.